Everyone has a personal story of change
which makes her/him be the person who she/he is now.
We all have a story of our life which we can learn from.
Telling our own stories we create our own identity.

THE VALUE OF BEING // EL VALOR DE SER

Here we want to share the stories of our Family: ordinary people who trust on the value of being different and work for social change, even without infrastructure resources.

First talk by María Diaz­Durillo (Proyecto Kieu) and París Uki (Colectivo Improspañol) in INFOVA “Personas y Equipos que marcan la diferencia”. Madrid, January 2016.

[EN] Current Text Spanish Version.  English Version is in translation process… Coming soon!
I beg you to be patient. Thanks!

LA (re)CONEXIÓN HUMANA.

Por París Uki. Oct’15.

Vivir en Viena desde hace cuatro años, ha sido el cambio que me ha transformado en la persona que soy ahora: conectada conmigo misma, puedo caminar hacia mi sueño, y conectada con mi entorno, sé que puedo actuar y transformarlo. Así es como vivo mi vida ahora: (re)conectando personas con personas.

Vivir un proceso migratorio no es fácil en ningún caso. Cuando te vas de tu casa, sea cual sea, y por la razón que sea, sientes que pierdes algo, que abandonas tu vida, que la dejas atrás,… te despides de la gente que amas, empaquetas tus cosas, y no sabes si volverás algún día a recuperar “tu vida”. De repente, te encuentras en otro lugar que no sientes como hogar, en otro barrio de otra ciudad, tienes que empezar de cero a crearte una nueva vida: casa, relaciones, trabajo,… Pero vivir un proceso migratorio, es también una gran oportunidad para reinventarte. Esto es lo que yo decido hacer: no negar las dificultades, sino convertirlas en oportunidades para aprender, no ignorar las barreras con las que me encuentro, sino visualizarlas para generar alternativas de transformación.

Vivir en Viena me ha ofrecido la oportunidad de vivir dificultades y de visualizar mi gran barrera: la comunicación. Aunque me puedo comunicar en varios idiomas, era “sorda” para el alemán. La barrera comunicativa es aún más profunda, puesto que tampoco tienes personas con las que compartir cómo te sientes, tus emociones, tus vivencias del día a día, o expresar qué necesitas… No es hablar (porque puedes hablar en inglés o en español con algunas personas), es mucho más profundo, es comunicarte.

Nos enseñan a ser “normales”, o mejor dicho, a pretender serlo para no llamar la atención, para no ser diferentes ya que creemos que seríamos excluidos. Para ello nos esforzamos por “normalizarnos”, y lógicamente sufrimos: “no puedo”, “no llego”, o “no sé”, “soy una inútil” y “no encajo”. Lo que se supone que es la integración, se convierte en desintegración personal para encajar en el “hueco” que crees que te toca vivir en esta sociedad. Por tanto, la integración no es algo que tienen que hacer “los otros”, sino que todos vivimos -o sufrimos- la integración en algún grupo social.

En pocos meses, sentí que me estaba hundiendo. ¿Cómo podemos cambiar el rumbo de esta espiral de fracaso y de desintegración personal? Cambiando la perspectiva de mi misma: Pongo el foco en la diferencia, en aquello que me hace ser yo misma, y que es único y valioso: lo que puedo, lo que sé, lo que aporto, lo que quiero… en mi vida. Re-conectar con nuestra esencia, la fuerza y el poder que tenemos dentro, con lo que hemos nacido y hemos vivido cuando éramos niñ@s, pero que al hacernos mayores olvidamos o escondemos por miedo al rechazo.

Esto suena muy bonito y muy idílico, y nos preguntamos si nosotros mismos somos capaces de hacerlo solos. Quizá haya gente que sí, pero en mi caso, necesité un apoyo, una persona clave llamada Natalia, que me acompañó en el descubrimiento y la conexión conmigo misma, con mi pasión, a través de una herramienta muy potente: el arte. Me doy cuenta ahora, transformada yo misma en acompañante o facilitadora de procesos de (re)conexión personales y grupales, lo importante que es confiar y saber que todas las personas tenemos un potencial, el valor que nos distingue y que podemos aportar a la vida.

Al cambiar la perspectiva con la que veo las cosas, las cosas cambian. Dejamos la perspectiva de la integración, donde se espera que te amoldes al hueco que te toca, como todos, y como se espera de tí en esta sociedad. Movámonos hacia la perspectiva de la inclusión, donde el foco está en la persona y en su potencial, que no necesita “encajar” en un hueco, sino que el hueco nos lo podemos hacer nosotros mismos a nuestra medida.

Y así es como cambié la perspectiva: de la perspectiva de la dificultad, a la perspectiva del potencial. Conectar con lo que sí podía hacer: compartir lo que sé, mis conocimientos y experiencias con otras personas, aportar mis recursos y acompañar a otras personas en sus propios procesos de (re)conexión. Conecté primero con lo que había aprendido durante mis últimos años en Madrid entrenando improvisación teatral: la maravillosa sensación de sentirme parte de un equipo, de vivir los valores de la cooperación y crear juntos como una mente colectiva. En improvisación se crea una red de confianza tal que te permite arriesgarte, tirarte a la piscina con los ojos cerrados.

Para mí, esta fue la clave: recuperar la seguridad y confianza para poder caminar, para explorar, aprender y descubrir el camino hacia mi sueño: ser parte del proceso de creación de una Comunidad de Aprendizaje.

En mi trabajo diario, procuro compartir desde lo que tengo y lo que aprendí con mi propia experiencia. Me apasiona tejer comunidad, hilar fino en los procesos de grupo.

2ª parte de la historia: LOS HILOS PARA TEJER EL COLCHÓN   

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